octubre 14, 2009

Bien Yuyo




Solamente
Gracias Mercedes!



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octubre 07, 2009

42 años mas con Ernesto guevara




Pensamientos
Juan Gelman.

soy de un país donde se llora por el Che o en todo caso
se canta por el Che y
algunos están contentos con su muerte
"vieron" dicen "estaba equivocado la cosa no es así"
dicen y cómo carajo será la cosa no lo dicen o
prefieren recitar viejos versículos o
indicar señalar aconsejar mientras
los demás callan
miran al aire con los ojos perdidos
el comandante Guevara entró a la muerte
y allá andará según se dice

soy de un país donde costó creer que se moría y muchos
un servidor entre otros
se consolaba así:
"pero si él dice no hay que
pelear hasta morir hay que
pelear hasta vencer entonces no está muerto"
otros lloraban demasiado como quien
ha perdido a su padre y yo creo
que él no es nuestro padre y
con todo respeto creo que
está mal llorarlo así

soy de un país donde los enemigos no
pudieron depositar un solo insulto una sola
suciedad una sola pequeña porquería
sobre él y hasta algunos
lamentaron su muerte no
por bondad o humanidad o piedad
sino porque esos viejos perros
o muertos con permiso sintieron por fin un enemigo que
valía la pena
que un rayo de peligro
entraba en escena y entonces
iban a poder morir en serio
a manos o a balas de verdad "y no
en brazos de esta especie de disolución
en que nos vamos disolviendo" como
dijo uno de grande apellido

el poeta en realidad
se abstiene de llorar se abstiene
de escribir un poema sea
para la Casa de las Américas sea
para lo que sea el poeta
apenas si lloró en realidad
sigue mirando el mundo sabe
algún día la belleza vendrá
pero no hoy que estás ausente
el poeta
apenas sabe vigilar
che guevara
ahora deseo un gran silencio
que baje sobre mi corazón y lo abrigue
padre Guevara ¿qué será de tus hijos?
¿por qué te fuiste hermoso
sobre caballos de cantar?
¿quién habrá de juntarte otra vez?




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septiembre 15, 2009

Tres años sin Julio López















Se nos ahueca el pecho.

Y cada tanto, desaparecemos.

Otra vez.


Caemos por la memoria agrietada.

Y cada tanto, hacemos nacer.

Otra vez.


Gritamos desgarros del sueño.

Y siempre despiertan.

Siempre.




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agosto 25, 2008

LA VERDAD

Hoy yo colgué mi dolor bajo un sol de verdad que secó mis tristezas
y vi que la luz y el calor de un amor tan real disipó mis miserias
No se aprende a vivir, sólo se vive y ya
hasta que un día te amalgames con la tierra
Cotidianeidad trascendental y saber reconocer lo que excede a la carne
No se aprende a vivir, sólo se vive y ya
hasta que un día te amalgames con la tierra
Cuando golpea la verdad, emoción y rodilla en tierra.

Ariel Minimal

julio 28, 2008

De tan Frágil... invencible



"Desde el descubrimiento empezó la malicia a perseguir unos hombres que no tuvieron otro delito que haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia y que prefieren dejar sus pueblos que sujetarse a las opresiones y servicios de sus amos, jueces y curas".

Mariano Moreno
(1778 - 1811)

junio 21, 2008

Mario Benedetti - Desaparecidos







Están en algún sitio / concertados
desconcertados / sordos
buscándose / buscándonos
bloqueados por los signos y las dudas
contemplando las verjas de las plazas
los timbres de las puertas / las viejas azoteas
ordenando sus sueños sus olvidos
quizá convalecientes de su muerte privada

nadie les ha explicado con certeza
si ya se fueron o si no
si son pancartas o temblores
sobrevivientes o responsos

ven pasar árboles y pájaros
e ignoran a qué sombra pertenecen

cuando empezaron a desaparecer
hace tres cinco siete ceremonias
a desaparecer como sin sangre
como sin rostro y sin motivo
vieron por la ventana de su ausencia
lo que quedaba atrás / ese andamiaje
de abrazos cielo y humo

cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían

están en algún sitio / nube o tumba
están en algún sitio / estoy seguro
allá en el sur del alma
es posible que hayan extraviado la brújula
y hoy vaguen preguntando preguntando
dónde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio

junio 14, 2008

Subcomandante Marcos / Desde las montañas del Sureste Mexicano.





Llovía tendido. Quiero decir que la lluvia hasta se acostaba cuando el viento le tomaba la cintura. el Viejo Antonio y yo habíamos salido de cacería esa noche. El Viejo Antonio quería matar a un tejón que le robaba el maíz que ya empezaba a asomar en la milpa. esperamos a que el tejón llegara, pero en su lugar llegaron una lluvia y un viento que nos obligaron a refugiarnos en la troje casi vacía. El Viejo Antonio se acomodó en un rincón más adentro y yo me senté en el dintel de la puerta. fumábamos los dos. Él dormitaba y yo veía como la lluvia se ladeaba a un lado y a otro, según el paso que le marcara el baile de un viento más caprichoso que de costumbre. La danza terminó o se mudó a otro sitio. Pronto no quedó de la lluvia mas que la ensordecedora competencia entre grillos y ranas. salí tratando de no hacer ruido para no despertar al Viejo Antonio. El aire quedó húmedo y caliente, como queda de por sí cuando el deseo termina el baile de los cuerpos.

-Mira- me dice el Viejo Antonio, y tiende su mano hacia una estrella que apenas se asoma detrás de las cortinas que las nubes hacen en occidente. Yo miro la estrella y siento no sé qué pesar en el pecho. Algo así como una soledad triste y amarga. Sin embargo me sonrío y, antes de que el Viejo Antonio me pregunte, aclaro:

-Me estaba acordando de un proverbio que dice más o menos así: "Cuando el dedo señala el sol, el tonto mira el dedo"- El Viejo Antonio se ríe de buena gana y me dice:

-Más tonto sería si mirara el sol. Se quedaría ciego. - La lógica abrumadora del Viejo Antonio me deja tartamudeando la explicación sobre lo que, supongo, quiere decir el proverbio. El Viejo Antonio se sigue riendo, no sé si de mi, de mi explicación o del tonto que mira al sol cuando lo señala el dedo. Se sienta el Viejo Antonio, pone su chimba a un lado y forja un cigarrillo con algo de doblador que tomó de la vieja troje. Yo entiendo que es la hora de callarse y escuchar. Me siento a su lado y enciendo la pipa. El viejo Antonio da unas bocanadas a su cigarro y empieza a llover palabras con sólo el humo alivianándoles la caída.

-Hace rato no te estaba señalando la estrella con la mano. Estaba pensando en cuánto se necesita caminar para que mi mano pueda tocar esa estrella allá arriba. Te iba a decir que calcularas la distancia que hay entre mi mano y la estrella, pero tú saliste con lo del dedo y el sol. Yo no te estaba mostrando mi mano, pero tampoco la estrella. Ese tonto del que habla tu proverbio no tiene alternativa inteligente: si mira el sol y no se queda ciego, entonces se va a tropezar mucho por estar mirando hacia arriba; y si mira el dedo no va a tener camino propio, o se queda parado o camina detrás del dedo. total que los dos son tontos: el que mira el sol y el que mira el dedo. Caminar, vivir pues, no se hace con verdades grandes que, si uno las mide, resulta que son bastante pequeñas. Va a llegar la noche en que empecemos a caminarla para llegar al día. Si sólo vemos muy cerca, entonces nomás por ahí nos vamos a quedar. Si sólo vemos muy lejos, entonces vamos a tropezarnos mucho y a perder el camino. –reposa la palabra el Viejo Antonio. Yo pregunto:

-¿Y cómo vamos a saber mirar lejos y mirar cerca? –

El Viejo Antonio reanuda el cigarro y la voz:
- Hablando y escuchando. Hablando y escuchando a los que están cerca. Hablando y escuchando a los que están lejos. –

El Viejo Antonio vuelve a tender la mano hacia la estrella. Se mira la mano el Viejo Antonio y dice:

- Cuando se sueña hay que ver la estrella allá arriba, pero cuando se lucha hay que ver la mano que señala la estrella. Eso es vivir. Un continuo sube y baja de la mirada. –

Regresamos a su pueblo del Viajo Antonio. La madrugada ya empezaba a vestirse de amanecer cuando nos despedimos. salió el Viejo Antonio a acompañarme hasta el portón del potrero. Cuando estuve del otro lado del alambre de púas me volví hacia él y le dije:

- Viejo Antonio. Cuando tendiste tu mano hacia la estrella yo no miré ni tu mano ni la estrella...- El Viejo Antonio me interrumpe.

¡Ah! Muy bien, miraste entonces el espacio que había entre una y otra. –
No – le dije. – Tampoco miré el espacio entre una y otra –
¿Entonces? –
Yo me sonreí y empecé a alejarme cuando le grité:
-Estaba mirando un tejón que estaba entre tu mano y la estrella...-

El Viejo Antonio miró al suelo buscando algo para arrojarme. No sé si no lo encontró o ya estaba demasiado lejos para que me alcanzara su mano. De todas formas fue una suerte que ya no cargara su chimba.

Yo me fui caminando, tratando de mirar cerca y lejos. Arriba y abajo la luz hacía encontrarse a la noche con el día, la lluvia enlazaba a julio con agosto, y el lodo y las caídas dolían un poco menos. 10 años después empezaríamos a hablar y escuchar a los que creíamos lejos. Ustedes...

Sub Comandante Insurgente Marcos
Julio de 1996.